Ejemplo 3
Ejemplo 3
El
Árbol Mágico
Hace mucho tiempo, un
niño paseaba por un prado en cuyo centro encontró un árbol con un cartel decía:
soy un árbol encantado, si dices las palabras mágicas, lo verás. El niño trató
de acertar el hechizo y probó con abracadabra y muchas otras, pero nada. Rendido,
se tiró suplicante, diciendo: “¡¡por favor, arbolito!!”, y entonces, se
abrió una gran puerta en el árbol. Todo estaba oscuro, menos un cartel que
decía: “sigue haciendo magia”. Entonces el niño dijo “¡¡Gracias, arbolito!!”, y
se encendió dentro del árbol una luz que alumbraba un camino hacia una gran
montaña de juguetes y chocolate. El niño pudo llevar a todos sus amigos a aquel
árbol y tener la mejor fiesta del mundo, y por eso se dice siempre que “por
favor” y “gracias”, son las palabras mágicas.
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